<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1189865439347299937</id><updated>2012-02-16T06:03:11.192-06:00</updated><category term='El Asalto'/><category term='Regresos'/><category term='El abrazo'/><category term='Todos él'/><category term='La última noche'/><category term='Los Colegas'/><category term='Fragmentos de una muerte'/><category term='El bulto'/><category term='Cuarentena'/><category term='Un día cualquiera'/><category term='Reincidencia'/><category term='Perdido'/><category term='El Beso'/><category term='Somnus'/><category term='Alucinaciones'/><title type='text'>Letras Minúsculas</title><subtitle type='html'>Pequeño relatos que el autor confunde entre su imaginación, vivencias propias y ajenas.  Las historias son expuestas, tal como son concebidas en las explosiones de su mente.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>dear</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15538629961991051848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-fBIwXotupuM/TkLF9gfXQaI/AAAAAAAACrc/F0NBqnCFLsk/s220/dearavatarjunio.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>15</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1189865439347299937.post-454617999678815521</id><published>2011-05-21T12:03:00.006-06:00</published><updated>2011-05-21T12:49:12.693-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Todos él'/><title type='text'>Todos él</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;"You talkin' to me?&lt;br /&gt;You talkin' to me?&lt;br /&gt;You talkin' to &lt;i&gt;me&lt;/i&gt;?&lt;br /&gt;Then  who the hell else are you talkin' to?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;—&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Travis Bickle (&lt;a href="http://youtu.be/XzPBUGUM7KQ"&gt;Taxi Driver&lt;/a&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;"En mi casa únicamente vivimos yo, yo y mis otros yo", dijo el anciano solitario a quien nadie visitaba desde hace más de diez años, mientras caminaba por la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo repetía para si mismo, o para la gente, no lo sé, pero alguien lo escuchó, alguien lo contó y alguien informó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, cuando el sol estaba a punto de marcharse, le visitaron otros que no eran ninguno de los que vivían en su casa. Tocaron a su puerta. Entraron. Conversaron en su sala y le invitaron amablemente a acompañarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así fue como él, él y todos sus otros él fueron internados en un asilo para dementes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien lo vio.&lt;br /&gt;Alguien lo contó.&lt;br /&gt;Alguien informó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, nadie nunca fue a visitarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Murió él, él y todos sus otros él y les enterraron juntos en un cementerio municipal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien supo,&lt;br /&gt;alguien informo,&lt;br /&gt;pero nadie fue a su entierro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su lápida escribieron "Aquí descansan los restos de todos los que en su vida fueron él mismo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;David E. Alvarado&lt;br /&gt;dear1979©Todos los derechos reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1189865439347299937-454617999678815521?l=letras-minusculas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/feeds/454617999678815521/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1189865439347299937&amp;postID=454617999678815521' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/454617999678815521'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/454617999678815521'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/2011/05/todos-el.html' title='Todos él'/><author><name>dear</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15538629961991051848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-fBIwXotupuM/TkLF9gfXQaI/AAAAAAAACrc/F0NBqnCFLsk/s220/dearavatarjunio.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1189865439347299937.post-2391084776632677439</id><published>2010-04-12T16:43:00.014-06:00</published><updated>2010-04-14T15:36:27.525-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Somnus'/><title type='text'>Somnus</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;"Si deseas que tus sueños se hagan realidad, ¡despierta!"&lt;br /&gt;Ambrose Bierce&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dolor era, sobre todo, incómodo, porque estaba en el pie, justo en la parte baja del borde externo de su pie derecho.  Era como si uno de esos veintiséis huesos estuviera roto y, aunque pudiese caminar, le impedían moverse con la agilidad deseada, correr, sobre todo.  Por ello decidió visitar un médico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carlos era, además de su médico, un viejo amigo de la familia.  No se atrevía a decir que era "su amigo" porque no lo era, pero se sentía cómodo sabiendo que tenía cierto nivel de confianza con él, el único médico que visita desde que toma sus propias decisiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Tenés que ver un dermatólogo", le dijo, el día que éste le llamó asustado, para pedirle cita porque sentía que estaba perdiendo demasiado cabello.  Temía quedarse calvo con sólo treinta años.  "No, por favor, necesito que me revises vos".  Y así fue, como muchas otras veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La diferencia de edad entre ambos jamás impidió que se trataran como contemporáneos, que se 'vocearan'.  Carlos, realmente, era amigo de su padre pero, por alguna razón inexplicable, de un tiempo para acá, parecían disfrutar más sus conversaciones.  Desde ese incidente con la chica  dopada en su apartamento, cuando no sabía qué hacer o a quién acudir y decidió llamarlo,  a pesar de la vergüenza que sentía, Carlos se había ganado su confianza con su discreción y silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y ahora qué es lo que te pasa? —pregunta Carlos, sonriendo.&lt;br /&gt;— Es mi pie, me duele el pie.&lt;br /&gt;— ¿Todo el pie? —pregunta, en son de broma.&lt;br /&gt;— No, es aquí mirá, justo aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;César se quita la sandalia y le muestra la zona donde se alojaba el dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Dejame ver —dice Carlos, tomándole el pie y presionando donde le ha indicado.&lt;br /&gt;— Es como si me hubiera golpeado con algo —observa César.&lt;br /&gt;— Pero claro que te has golpeado.&lt;br /&gt;— ¿Cómo? —pregunta César, confundido.&lt;br /&gt;— Tu sueño, ¿no lo recuerdas? Te has golpeado en tu sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;César no sabe cómo reaccionar ante esa afirmación, se queda sin palabras, inmóvil. ausente...  Carlos lo mira a los ojos y, sin decir palabras, le empuja suavemente para que éste que se recueste en la camilla, toma unos ungüentos de la mesa donde están las medicinas y se los aplica  en el pie con un suave masaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;César ya no siente ningún dolor en su pie, ni en ninguna parte.  Piensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Listo! —dice Carlos— ya podés levantarte.&lt;br /&gt;— ¿Qué me pusiste?&lt;br /&gt;— Unos aceites, nada más.&lt;br /&gt;— Estoy soñado, ¿Cierto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carlos le sonríe, toma un papel de su escritorio y anota en él una receta que no pasa más de dos líneas, luego se la entrega a César.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Cuánto te debo? —pregunta César, intrigado.&lt;br /&gt;— Nada.&lt;br /&gt;— ¿Tengo que volver?&lt;br /&gt;— Sí, al despertar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El reloj sonó una vez más, otro día más, a las seis de la mañana.  César se dio cuenta que esta vez había dormido solo, sin compañía femenina, quizás por eso había vuelto a soñar... o a despertar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pie le dolía. Notó que sobre la mesa de noche había una nota, una receta firmada por su médico, Carlos, que decía: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Cuando despiertes ven al consultorio; voy a curar tu pie.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era el primer día de abril, o alguno de esos impresos en el calendario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;David E. Alvarado&lt;br /&gt;dear1979©Todos los derechos reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1189865439347299937-2391084776632677439?l=letras-minusculas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/feeds/2391084776632677439/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1189865439347299937&amp;postID=2391084776632677439' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/2391084776632677439'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/2391084776632677439'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/2010/04/somnus.html' title='Somnus'/><author><name>dear</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15538629961991051848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-fBIwXotupuM/TkLF9gfXQaI/AAAAAAAACrc/F0NBqnCFLsk/s220/dearavatarjunio.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1189865439347299937.post-3699622093460604353</id><published>2010-03-12T13:46:00.008-06:00</published><updated>2010-03-24T09:20:56.047-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Regresos'/><title type='text'>Regresos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;Cuando quieras quitarme la vida,&lt;br /&gt;no la quiero para nada,&lt;br /&gt;para nada me sirve sin ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Fragmento del bolero &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=IqmHjLx_cQw"&gt;"Piensa en mi"&lt;/a&gt;, de Agustín Lara&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La despertó un ruido. Un ruido seco, como si alguien hubiera golpeado su ventana.  Abrió sus ojos, pero no se movió ni intentó levantarse. Espero unos momentos, en silencio, para asegurarse que no se estaba confundiendo con alguno de esos ruidos nocturnos que engañan a la gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, nuevamente, se volvió a escuchar el ruido junto a su ventana. Esta vez era claro: Alguien la estaba llamando desde afuera.  Era él, otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Te dije que no volvieras.  No quiero volver a verte.&lt;br /&gt;— No te creo.&lt;br /&gt;— ¡Pues es cierto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus palabras intentaban no pasar la barrera de los susurros para no despertar a nadie.  Ambos estaban de pie, frente a frente, a pesar de la distancia.  Ella, adentro, desde su habitación.  El, afuera, desde la calle.  Las palabras se colaban por la ventana minusiosamente hasta sus oídos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Te quiero —dijo él.&lt;br /&gt;— Ya no podés, ni debés quererme.&lt;br /&gt;— Pues te quiero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aullido indiscreto de un perro vagabundo interrumpió su declaración de golpe, luego el silencio volvio a prepararles la escena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Dejame entrar.&lt;br /&gt;— ¡No! ¡No puedo!&lt;br /&gt;— ¿No podés o no querés?&lt;br /&gt;— ¡Terco!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentía dentro de sí un cúmulo de emociones encontradas, un cierto enfado como consecuencia de tenerlo allí, enfrente, de nuevo, sin poder hacer nada. Hacía todo lo posible por evitar que sus lágrimas, esas que llevaba escondidas desde aquel día en lo profundo de su alma, no salieran del cristal de sus ojos café.  Respiraba profundo con cada palabra que enviaba y recibía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— No cambiás —le dijo ella, sin evitar sonrojarse.&lt;br /&gt;— No puedo, lo sabés.&lt;br /&gt;— Pero debés, debés intentarlo, debiste intentarlo.&lt;br /&gt;— Te amo.&lt;br /&gt;— Eso no me lo digás ni en broma.&lt;br /&gt;— ¿Por qué?&lt;br /&gt;— Porque no te creo.  Además, ya no sirve de nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pudo evitar bajar la mirada al decir esas última palabras.  A pesar de todo lo cierto que encerraba su sentencia, no podía evitar sentir lo que sentía.  No podía evitar sentir que ese "te amo"  le pertenecía a ella únicamente.  Por equivocadas o irreales que fueran esas palabras, eran de y para ella solamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sos un tonto, ¿sabías?&lt;br /&gt;— Me lo has dicho muchas veces.&lt;br /&gt;— ¿Por qué me dejaste?&lt;br /&gt;— Nunca te dejé.  ¡Nunca!&lt;br /&gt;— Si, lo hiciste. Prometiste que no me dejarías... dijiste que regresarías... y luego... ¡No te voy a perdonar!&lt;br /&gt;— Regrese.&lt;br /&gt;— No, no lo hiciste.&lt;br /&gt;— Te equivocas, como siempre..&lt;br /&gt;— Me quedé sola, Gabriel.  Sin vos, siempre estuve sola.  Sin vos... todo es dolor.&lt;br /&gt;— Estoy aquí...&lt;br /&gt;— Pero ya no podes estar.&lt;br /&gt;— ¡Te amo!&lt;br /&gt;— Adiós.  No regreses más.  El sol está por despertar a todo mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un gallo desentonado fue el primero en anunciar la madrugada.  Luego, los barítonos y los tenores, pero a ellos no les importaba el coro de aves de corral.   Un largo silencio les cubrio el resto de las palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el primer rayo de sol se coló en el horizonte ella cerró sus ojos y él se alejo por donde vino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué te pasa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lidia tenía sumergida su mirada en el fondo de una tasa de café ya frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Ha vuelto a venir otra vez —respondió ella.&lt;br /&gt;— ¿Quién?&lt;br /&gt;— El.&lt;br /&gt;— ¿Gabriel?&lt;br /&gt;— Si, Gabriel.&lt;br /&gt;— ¡Maldito irrespetuoso! ¿Qué quería?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lidia no pudo contestarle con palabras.  Enfocó sus ojos tristes en sus ojos, sin decirle nada.   Los ojos de él, eran de un color más claro que los suyos, pero más profundos, más intensos.  Ahora parecían inquietos, confundidos. Intento calmarse, como pudo. Beso la mano de Lidia, respiró profundo y le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— No le des mucha importancia, al fin y al cabo, sólo es un muerto.&lt;br /&gt;— Si —respondió ella, con un suspiro y vaciando su mirada en el vacío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dolores, la empleada, retiró los platos de la mesa.  Entre ellos iban algunas lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;David E. Alvarado&lt;br /&gt;dear1979©Todos los derechos reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1189865439347299937-3699622093460604353?l=letras-minusculas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/feeds/3699622093460604353/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1189865439347299937&amp;postID=3699622093460604353' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/3699622093460604353'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/3699622093460604353'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/2010/03/regresos.html' title='Regresos'/><author><name>dear</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15538629961991051848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-fBIwXotupuM/TkLF9gfXQaI/AAAAAAAACrc/F0NBqnCFLsk/s220/dearavatarjunio.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1189865439347299937.post-8853650240942922008</id><published>2010-02-15T14:01:00.012-06:00</published><updated>2010-02-16T10:57:42.690-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reincidencia'/><title type='text'>Reincidencia</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;"¡Es - me dije - una visita que llamando está a mi puerta:&lt;br /&gt;eso es todo y nada más!".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Fragmento de &lt;a href="http://www.literatura.us/idiomas/eap_cuervo.html"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;El Cuervo&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;, de &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Edgar_Allan_Poe"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Edgar Allan Poe&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Las noches de verano son perfectas para explorar el firmamento", se dijo a sí mismo, mientras consumía lentamente su último cigarrillo y formaba un aro de humo de una bocanada.  "Sin nubes, es fácil ver las constelaciones y, si es posible, hasta estrellas fugaces.  Sin nubes es imposible perderse", pensó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es que sepa mucho sobre estrellas. Apenas conoce algunas constelaciones.  &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Orión&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;la Osa&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;las Pléyades&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tauro &lt;/span&gt;integran su lista de astros conocidos. Es curioso porque ni siquiera sabe exactamente dónde están estrellas como &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Aldebarán&lt;/span&gt; o &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Meissa&lt;/span&gt;, que pertenecen a sus constelaciones amigas.  Sin embargo, para él, no son detalles importantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo importante es tener una excusa para ausentarse por un momento de todo, para sentir que está en otro lado, en otra dimensión, en un espacio donde puede hacer algo diferente, algo que realmente disfruta.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El pequeño parque cerca de su casa se convirtió de pronto en el sitio perfecto para escaparse y fomentar su extraña afición de contemplar el cielo en busca de astros fugaces.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La luna, las estrellas y un par de cigarrillos le ayudan a ordenar u olvidar sus repetidos y cansados pensamientos cotidianos. Prefiere pensar en cuántas estrellas pueden existir en el universo y si todas tendrán nombre propio.  Prefiere contemplarlas e imaginar que ríen para él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estas y otras cosas similares pensaba cuando esa voz misteriosa rompió el silencio de la noche interrumpiendo sus pensamientos:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;— ¿Terminó su escrito, joven?&lt;br /&gt;— ¿Mi escrito? —respondió sin darse cuenta que se estaba involucrando en una conversación.&lt;br /&gt;— Sí, su escrito... su cuento, ensayo...&lt;br /&gt;— ¿Mi cuento, ensayo...? —preguntó, como si lo hiciera para sí mismo.&lt;br /&gt;— Sí, ese que lleva tiempo escribiendo y no ha podido terminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entonces reaccionó.  Se incorporó rápidamente de un salto sobre la grama donde estaba acostado y exploró con su  vista a su alrededor para ubicar de dónde venía la voz e identificar a quién pertenecía.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;— Disculpe. No quise asustarlo —le dijo quien le hablaba, con aparente pena.&lt;br /&gt;— ¿Me conoce? —le preguntó, con incertidumbre.&lt;br /&gt;— Le he visto aquí; ahora más regularmente.&lt;br /&gt;— ¿Me vigila?&lt;br /&gt;— No, no.&lt;br /&gt;— ¿Cómo sabe que escribo?&lt;br /&gt;— Pues, verá, tenemos, o teníamos, un amigo en común.&lt;br /&gt;— ¿Un amigo?&lt;br /&gt;— Sí, más o menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un fuerte viento nocturno sacudió de su cabeza las otras preguntas que habían explotado en su mente en ese instante.  La conversación se detuvo, pero no por voluntad de ninguno de los involucrados.  Era como si algo o alguien les diera una pausa para un reconocimiento. Acababa de fumar su último cigarrillo y algunas nubes se amontonaban en el cielo como observándolos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;– Es extraño, ¿no cree? No suele llover en esta época del año —observó el extraño, sin identificarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sus palabras, como ecos, parecían coplas recitadas al compás del viento.  Venían de menos a más, amplificándose lentamente hasta llegar a sus oídos y luego se apagaban, como si fueran llamas de algún sonido milenar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;— ¿No hay suficientes palabras? —preguntó el extraño.&lt;br /&gt;— ¿Para qué? —respondió confundido.&lt;br /&gt;— Para su escrito.&lt;br /&gt;— No, no las hay.&lt;br /&gt;— Ah, entiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Otro silencio se situó frente a ellos sin invitación. Las nubes habían cubierto el cielo por completo. No era posible ver ni luna ni estrellas. Hacía mucha brisa y frío.  Algunas hojas aprovechaban el viento para liberarse de su árbol hacia la nada, al vacío.  Otras se aferraban a sus ramas con obstinación.  Las primeras gotas de lluvia cayeron sobre sus cabezas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antonio se frotó los ojos, aclaró su visión y examinó el lugar, todos los rincones posibles. Tuvo la sensación de que la naturaleza entera estaba conspirando contra él o que, de alguna manera el destino  o un ente superior, quería empujarlo a reaccionar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observó cuidadosamente a su interlocutor.  No parecía peligroso, ni demente.  Sin embargo, no era normal que se presentase a él de esa forma, sin conocerse y menos que conociera detalles tan personales como sus escritos.  No era una conversación normal de ninguna manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Debe saber, joven, que nunca habrá suficientes palabras para todo.  Debe entenderlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La solemnidad de esa declaración le provocó un escalofrío. Una descarga eléctrica recorrió su cuerpo inmóvil que empezaba a vestirse de lluvia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Cómo dijo que se llama nuestro amigo? —preguntó Antonio.&lt;br /&gt;— No lo dije.&lt;br /&gt;— ¿El le ha mostrado mis escritos?&lt;br /&gt;— Sólo fragmentos, borradores, ideas...&lt;br /&gt;— ¡Imposible!&lt;br /&gt;— ¿Qué es imposible? ¿Esto? ¿Nuestra conversación? ¿O que sus ideas no sean anónimas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antonio se abstuvo de contestarle.  Estaba sucediendo nuevamente la misma situación que aquella noche. Debía estar volviéndose loco o estar soñando.  Nadie conocía sus borradores, ni sus fragmentos, mucho menos sus ideas.  Nadie, excepto él, sabía de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— No quiero aturdirlo —le dijo el extraño.&lt;br /&gt;— Pero lo ha hecho —respondió Antonio con cierta angustia.&lt;br /&gt;— Lo siento, no era mi intención.&lt;br /&gt;— ¿Su amigo...?&lt;br /&gt;— Descuide.  Sé que no fue su intención. ¿Cómo podía evitarlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El estornudo de un relámpago interrumpió con violencia la conversación.  Antonio no pudo evitar asustarse, cerrar los ojos. La lluvia violentaba el ambiente con más fuerza.  Al abrir sus ojos, su interlocutor había desaparecido, como un fantasma, o como una de sus ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Confundido, regresó a su casa, sin prisa.  No le importaba la lluvia. Una posible gripe o pulmonía no le preocupaban tanto como lo que acababa de pasar.  Ahora tenía algo más importante en mente.  Debía encontrar la forma de evadir este tipo de situaciones. Le pareció que ésta había sido suficiente, la última.  Tenía que encontrar otro lugar donde ver estrellas y fumar sin sentir la amenaza que, de improviso, alguna hormiga u otro ser, comenzara a conversar con él, como ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ahora en adelante, sus fragmentos, sus borradores, sus ideas, no volverían a parar a la basura. Nunca se sabe quién puede estar leyéndolos sin que se dé cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pudo evitar sentir un poco de culpa por aquella hormiga que aplastó en su jardín.  Nunca fue su intención lastimarla.  Tampoco pudo evitar pensar en el destino de la que acaba de conocer. Quizás la lluvia la arrastró o el viento, o quizás él mismo sin intención... uno nunca sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;David E. Alvarado&lt;br /&gt;dear1979©Todos los derechos reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1189865439347299937-8853650240942922008?l=letras-minusculas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/feeds/8853650240942922008/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1189865439347299937&amp;postID=8853650240942922008' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/8853650240942922008'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/8853650240942922008'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/2010/02/reincidencia.html' title='Reincidencia'/><author><name>dear</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15538629961991051848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-fBIwXotupuM/TkLF9gfXQaI/AAAAAAAACrc/F0NBqnCFLsk/s220/dearavatarjunio.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1189865439347299937.post-5505604867675468458</id><published>2009-09-21T09:00:00.032-06:00</published><updated>2010-02-16T10:50:11.251-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alucinaciones'/><title type='text'>Alucinaciones</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;¡Por favor... píntame un cordero!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span&gt;Un extraordinario hombrecito a un aviador en&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;a href="http://www.franciscorobles.com.ar/libros/principito/index.htm"&gt;El Principito&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;, de Antoine de Saint-Exupéry&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Antonio hizo una pausa.  Dejó de escribir, o al menos, dejó de intentarlo.  Buscó un cigarrillo en la gaveta, lo encendió y se alejó de su computadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribir a medianoche y con el tiempo en contra se había convertido en una molesta costumbre que en la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;redacción&lt;/span&gt; le toleraban por ser amigo del director.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A él tampoco le agradaba el asunto.  De no ser porque Fabián, su amigo, se lo había pedido como un favor personal, no estaría complicándose la vida con este tipo de tonterías.  Escribir para una revista en línea era un ejercicio que no le despertaba ningún tipo de entusiasmo.  El único entusiasmado con ello era Fabián, recién nombrado director editorial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo suyo había sido un reclutamiento forzoso.  Por eso, no podía evitar la sensación de castigo cada vez que se sentaba a escribir su colaboración semanal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidió salir al patio de su casa para darle prioridad a pequeñas distracciones, como buscar estrellas fugaces, formar aros con las bocanadas de humo que salen de su boca u orinar sobre las flores del jardín y la grama.  Decidió realizar las tres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regar las flores y hacer aros de humo era lo más fácil.  Sorprender una fuga de estrellas era otra cosa.  Sin descuidar las otras aficiones, Antonio exploró el cielo abierto en busca de su estrella fugaz.  De pronto, un piquetazo en su tobillo izquierdo interrumpió su búsqueda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Oye, ¿qué te pasa? —reclamó Antonio.&lt;br /&gt;— Te mantengo despierto —respondió una vocecita.&lt;br /&gt;— ¿Despierto?&lt;br /&gt;— Sí, te estabas durmiendo.&lt;br /&gt;— ¡No! ¡Busco estrellas fugaces!&lt;br /&gt;— Soñar despierto es estar dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antonio reaccionó.  Dirigió su vista a la tierra, pero no encontró a nadie cerca. Estaba sorprendido.  ¿Estaba alucinado o realmente escuchó la vocecita? ¿Le había dado por hablar solo?  Mientras se cuestionaba, un pequeño destello amarillento se movió entre las hojas de las flores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Hey! —exclamó Antonio.&lt;br /&gt;— ¡Buenas noches! —respondió la vocecita.&lt;br /&gt;— ¿Eres tú quien me ha mordido? —preguntó Antonio.&lt;br /&gt;— Sí, he sido yo.&lt;br /&gt;— ¿Por qué?&lt;br /&gt;— Para traerte de nuevo a la tierra.&lt;br /&gt;— Eres rara, y pequeña.&lt;br /&gt;— Pero soy tan poderosa como... ¡olvídalo! ¿Por qué estás aquí?&lt;br /&gt;— Tengo problemas con un texto.&lt;br /&gt;— ¡Ah!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ambos se callaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antonio le observó largo rato.  No pudo evitar cierta nostalgia.  Recordó que hace tiempo, en  un  libro, leyó una conversación muy similar a la sostenida en este instante.  Un pequeño hombrecito, nostálgico por una rosa, y una peligrosa serpiente, eran los protagonistas de esa charla.  Algo tan poético, como ilógico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antonio sacudió repentinamente su cabeza.  Se frotó los ojos.  Miró a su alrededor.  Ni su estudio era un pequeño planeta infestado de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;baobabs&lt;/span&gt;.  Ni el patio de su casa era un desierto solitario donde se pierden los aviadores. Las únicas rosas conocidas eran las que había bañado de orines un par de minutos atrás y quien hablaba con él no era una peligrosa serpiente amarilla que mata personas en treinta segundos, sino una simple hormiga soñadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– ¿Pero qué historia es esta? –preguntó Antonio a la hormiga.&lt;br /&gt;— No sé —le respondió—, a veces me da por leer la basura que botas.&lt;br /&gt;— Ah, entiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos guardaron silencio una vez más. Observaron por un instante el cielo.  ¡Por fin, una estrella fugaz! La primera desde que era niño.  Ambos sonrieron.  Una brisa helada le recordó a Antonio que debía terminar su artículo antes de las doce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se despidió cortésmente de la hormiga, sin preguntar su nombre, no sin antes pedirle disculpas por si algún día, sin desearlo, la aplastaba por accidente. Después de todo, nunca se sabe lo que puede ocurrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la medianoche, en la redacción, alguien recibía por fin el artículo terminado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;David E. Alvarado&lt;br /&gt;dear1979©Todos los derechos reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1189865439347299937-5505604867675468458?l=letras-minusculas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/feeds/5505604867675468458/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1189865439347299937&amp;postID=5505604867675468458' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/5505604867675468458'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/5505604867675468458'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/2009/09/alucinaciones.html' title='Alucinaciones'/><author><name>dear</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15538629961991051848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-fBIwXotupuM/TkLF9gfXQaI/AAAAAAAACrc/F0NBqnCFLsk/s220/dearavatarjunio.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1189865439347299937.post-5845953751055233221</id><published>2009-05-26T16:08:00.007-06:00</published><updated>2009-06-02T17:56:21.675-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El abrazo'/><title type='text'>El abrazo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;A veces una herida te recuerda que estás vivo.&lt;br /&gt;Es esto el amor, mi estupida muerte, es esto.&lt;br /&gt;¿Cómo explicartelo? Pobrecita, si entendieras esto, estarías viva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt; Oliverio a la muerte en &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=vbB4rfvF4sc"&gt;"El Lado Oscuro del Corazón"&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sentaron frente a frente, junto a la cama.  Ella parecía emocionada.  El se mostraba escéptico y confundido.  La habitación estaba oscura, la única lámpara en la habitación estaba apagada.  Sólo una tímida luz de luna ingresaba por la ventana.  Apenas alcanzaban a distinguirse entre las sombras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te estaba esperando —dijo ella.&lt;br /&gt;—¿Para qué? —respondió él, sin dirigirle la mirada.&lt;br /&gt;—Para abrazarte.&lt;br /&gt;—¿Abrazarme?&lt;br /&gt;—Sí, abrazarte.&lt;br /&gt;—Ilógico ¿No crees?&lt;br /&gt;– ¿Por qué?&lt;br /&gt;– ¿No te das cuenta?&lt;br /&gt;– ¿De qué?&lt;br /&gt;– De lo que has hecho.&lt;br /&gt;—Yo sólo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una enfermera que entra sin aviso a la habitación interrumpe el diálogo.  Su visita es rutinaria, pues está cumpliendo con su ronda de medianoche. Parece no advertir la presencia de éstos mientras hace el chequeo respectivo. Enciende la lámpara, luego observa al paciente que yace en la cama. Revisa su expediente: Treinta años... parálisis facial... estrés laboral... relajantes... intramuscular... alimentos sólidos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras lee, la enfermera nota algo extraño: no hay respiración. Le toma la mano para medir su pulso.  La derecha, la izquierda... el cuello... intenta encontrarle el pulso, pero nada.  Algo está mal.  Se acerca a su pecho como para escuchar sus latidos y luego, con desesperación, oprime un botón rojo que está justo encima de la cabecera de la cama.  Inmediatamente, un enfermero y un paramédico llegan a la escena.  Le abren la bata al paciente.  Uno de ellos presiona su pecho con ambas manos.  El otro le da respiración artificial.  Hay agitación.  Nada funciona, a pesar del esfuerzo.  Se va, se ha ido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos guardan silencio por unos segundos.  Todo ha sido muy rápido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Anoté la hora en el expediente.  Llamaré al Dr. Mata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El enfermero y el paramédico salen de la habitación decepcionados, como si hubieran perdido un partido de fútbol.  La enfermera le cierra los ojos del difunto y lo cubre con la sábana.  Cierra la ventana y se va hacia la puerta a esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie advirtió la presencia de ellos dos, entonces el diálogo se reanuda:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Ahora, lo ves? —le pregunta en tono de enfado.&lt;br /&gt;— No entiendo.  ¿Qué se supone que debo ver?&lt;br /&gt;— Esto... mi cuerpo allí sin mí, sin alma, ¡sin vida!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras le grita se golpea el pecho fuertemente.  Ella guarda silencio; su rostro es pálido, casi resplandeciente, hermoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sólo deseo un abrazo.&lt;br /&gt;— ¡Imposible! —le dice— ¡Nunca!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se levanta violentamente y sale del lugar por la puerta, como si todavía estuviera usando su cuerpo.  Ella se queda sola, observando el cuerpo cubierto por la sábana.  La enfermera siente un extraño escalofrío por su cuerpo, como si alguien más estuviera en la habitación observándola, no es la primera vez que le pasa, por ello espera en la puerta y no desea voltear a ver.  Luego, llega el Dr. Mata, el paramédico y el enfermero a levantar el informe de muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muerte, sola nuevamente, abandona la habitación, pensativa.  En la habitación de al lado, un joven cuadrapléjico ha escuchado toda la conversación.  Con mucho esfuerzo, pues, apenas puede mover sus labios, le dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Sácame de aquí y prometo abrazarte fuertemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche, inexplicablemente, se registraron dos muertes en el Centro de Rehabilitación ubicado en las afueras de la ciudad.  Ambas muertes son insospechables e inesperadas. Una involuntaria, un paro cardiaco, y, la otra, voluntaria, de diagnóstico aún desconocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;David E. Alvarado&lt;br /&gt;dear1979©Todos los derechos reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1189865439347299937-5845953751055233221?l=letras-minusculas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/feeds/5845953751055233221/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1189865439347299937&amp;postID=5845953751055233221' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/5845953751055233221'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/5845953751055233221'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/2009/05/el-abrazo.html' title='El abrazo'/><author><name>dear</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15538629961991051848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-fBIwXotupuM/TkLF9gfXQaI/AAAAAAAACrc/F0NBqnCFLsk/s220/dearavatarjunio.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1189865439347299937.post-7599621277575310118</id><published>2009-05-06T01:49:00.001-06:00</published><updated>2009-05-06T09:24:32.635-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Un día cualquiera'/><title type='text'>Un día cualquiera</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;1998.  Después de salir de una de sus clases matutinas (antes que finalice, por cierto), el autor de este blog (y otros poco visitados también), se interna por los pasillos de la biblioteca de la universidad en la que, como mucho esfuerzo y total desorientación, intenta adquirir una licenciatura (en administración de empresas), muy a pesar de sus instintos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su misión, en esta ocasión, no tiene nada que ver con la búsqueda de algún libro de cine, teatro o poesía.  Intenta ponerse al día de las clases que se ha perdido por asistir a todas las funciones que programa el Cine Club Universitario y cuyos horarios, casi siempre (siempre), han coincidido con los horarios de sus clases.  Además, el mundial de fútbol que se desarrolla en Francia, no le ha dejado mucho margen de maniobra.  Los partidos se transmiten en la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de fracasar abiertamente en conseguir que uno de sus compañeros le preste un cuaderno con las clases al día (nadie lo tiene al día), ha decidido acudir a los libros, la fuente de toda sabiduría.  Sin embargo, al consultar a la bibliotecaria, se ha enterado que los libros que busca ya han sido retirados por algunos de sus compañeros que están en las mismas condiciones que él, no hay ninguno disponible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dije en las misma condiciones? Si, eso dije, pero es imposible que alguien estuviera en las mismas condiciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su plan de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;borrón y cuenta nueva&lt;/span&gt;, decidió hacer este semestre en el turno matutino, pero, el destino (o la mala suerte) le ha estropeado parte del plan.  Una de sus materias (indispensable en esos momentos), sólo se impartiría en la noche.  Debido a una sentencia de su patrocinador universitario, su padre, no puede evitar inscribirla, debe cursar todas las materias posibles de este semestre para arreglar el desorden que ha generado en su &lt;span style="font-style: italic;"&gt;pensum&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, para su disgusto, ha inscrito la famosa materia en horario nocturno y las otras por la mañana.  Eso indica que debe regresar a la universidad por las noches, exactamente tres veces a la semana.  Lo bueno (o lo malo), es que logró inscribirla en el grupo más anónimo de todos.  El aula, apenas y tiene unos doce alumnos cursando la materia (aunque sólo se presentan unos seis por clase), y, para su tranquilidad, se imparte en una de las aulas donde nadie conocido pueda verle.  Para acentuar su anonimato (o invisibilidad) siempre ingresa al aula cuando ya a comenzado la clase, para caminar por los pasillos cuando están vacíos, y, además, siempre se va antes que finalice la clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, volviendo al asunto de la biblioteca...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para que su visita no sea en vano, y para esperar que alguno de sus compañeros desocupe el 'tan deseado libro', decide resolver una misión que hace un par de días, o, hace algunas noches, para ser exacto, asumió después de una de sus acostumbradas conversaciones sin sentido que suele mantener con su hermano, y que esta vez, había incluido a su madre.  En esa platica, recordaron que un periódico local había fotografiado a su mamá mientras ella brindaba ayuda humanitaria después del terremoto de 1986 y luego habían publicado esa foto en la primera plana, además, comentaron el hecho de no haber guardado un ejemplar como testimonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es justo en ese preciso instante, en el que el autor de este blog asume la misión de encontrar un ejemplar de dicho periódico y, para ello, decide iniciar la búsqueda en la biblioteca de su universidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, aprovechando el tiempo libre que le dejo la fallida misión del libro que buscaba, y evitando a toda costa caer en la tentación de leer sus libros acostumbrados de cine y teatro, decide irse directo a la hemeroteca, donde inicia su búsqueda, sin embargo, durante su búsqueda, algunos pensamientos no planeados le sacuden la mente y, de pronto, se ve tentado a buscar en el archivo no sólo los periódicos de octubre de 1986 sino también los de mayo de 1979.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué buscaba?  Pues, nada en particular, simplemente quería ver como había sido el periódico que se publico el día en que los doctores y su madre se pusieron de acuerdo para sacarlo del vientre y exponerlo a esto que estaba viviendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Curiosamente, alguien más había pedido ese día esos ejemplares, digo "esos" porque todos los  periódicos del mes son agrupados como un libro enorme bien empastado y con costuras de hilo para asegurarlos entre sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bibliotecario toma de la mesa de devoluciones el ejemplar solicitado y se los entrega no sin antes advertirle que "el daño a cualquiera de las páginas de los ejemplares puede significar una suspensión académica además de una sanción económica".  Luego de los juramentos y promesas del caso, se lleva los ejemplares a la única mesa disponible del lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevamente, se estaba saltando el plan.  Ni el libro que buscaba al principio ni la portada donde aparece su mamá, nada de lo que al principio tenía previsto estaba desarrollando, sin embargo, al abrir el periódico y buscar la fecha indicada, sus ojos notaron en uno de los rincones de la página un texto en particular: un poema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Revista Dominical del 6 de mayo de 1979, publica en una de sus página un poema de Jorge Antonio Ramírez dedicado a su inolvidable profesor David Luna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poema, impresionó fuertemente a este individuo confuso y desorientado.  Casi sintió que al leerlo, se lo estaba leyendo a si mismo, con las salvedades respectivas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto lo afectó, durante años decidió guardarlo para publicarlo un día específico, ese día específico al parecer ha llegado y lo ha dejado colgado en su otro blog con intenciones desconocidas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://porelmomentonada.blogspot.com/2009/05/yo-empece-entender-la-poesia-cuando-me.html"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;PULSE AQUÍ &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;SI DESEA LEER DICHO POEMA&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Al día de ahora, el autor de este blog no recuerda si violó la ley de la biblioteca al sustraer ese fragmento del periódico, aunque el hecho de no haber sido multado ni expulsado demuestran que no hizo ningún daño a esos ejemplares, además, de haberlo extraído, lo tendría en su archivo de recortes importantes, sin lugar a dudas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hecho es que, ese día cualquiera, el autor de este blog se lleno la boca de una sonrisa extraña porque, la vida, con todo y sus malas jugadas, al menos le dejo un detallito más  que agregar a su colección de "extrañas casualidades", aunque no sea una dato relevante para otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah, y sí, esa vez olvidó conseguir la portada donde aparece su mamá, y después reprobó la materia para la que necesitaba el libro que buscaba al principio, y años después abandonó la universidad, y su plan borrón y cuenta nueva nunca funcionó, y su pensum, si lo revisáramos, todavía es un completo desastre.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1189865439347299937-7599621277575310118?l=letras-minusculas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/feeds/7599621277575310118/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1189865439347299937&amp;postID=7599621277575310118' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/7599621277575310118'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/7599621277575310118'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/2009/01/un-dia-cualquiera.html' title='Un día cualquiera'/><author><name>dear</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15538629961991051848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-fBIwXotupuM/TkLF9gfXQaI/AAAAAAAACrc/F0NBqnCFLsk/s220/dearavatarjunio.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1189865439347299937.post-4521908560830406766</id><published>2009-04-30T18:24:00.001-06:00</published><updated>2010-02-08T16:53:21.049-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuarentena'/><title type='text'>Cuarentena</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;—¿Todavía no quieres morir?&lt;br /&gt;—Si, quiero.&lt;br /&gt;—¿Qué estás esperando?&lt;br /&gt;—Conocimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Diálogo entre &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Antonius&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Block&lt;/span&gt; y la Muerte,&lt;br /&gt;en "&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=Rc5dpO6dtT8"&gt;El &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;Septimo&lt;/span&gt; Sello (1956)&lt;/a&gt;" de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;Ingmar&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;Bergman&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iris a penas y asoma por la ventana.  A ella siempre le ha sido muy fácil permanecer en casa, por ello, esta vez, no encontró dificultad en permanecer en auto-cuarentena durante tantos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;Julián&lt;/span&gt;, su primo, le ha dicho que es una exagerada,  una paranoica, una alarmista, pero a ella, le importan poco o nada los comentarios de éste.  Es lo habitual.  No hay mucha diferencia en la actitud que le provocan los comentarios de su primo, el sarcástico, y los que siempre toma hacia los de otras personas.  La única opinión que cuenta es la de ella y su instinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es muy difícil permanecer encerrado en una casa con todas las comodidades como las que tiene la de ella: Servicio de televisión por cable  con  doscientos canales internacionales; red inalámbrica de conexión de Internet de alta velocidad; una envidiable consola de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;videojuegos&lt;/span&gt;; un 'teatro en casa' con proyector y sonido digital, lo último en tecnología; una colección interminable de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;cd&lt;/span&gt;'s con música de los 70's, 80's y 90's, las mejores décadas, según su opinión; una &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;videoteca&lt;/span&gt; con las mejores películas en &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;DVD&lt;/span&gt;; su computador portátil, por si acaso; su &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;iMac&lt;/span&gt; de escritorio, o su 'alma gemela', como le gusta decir; un refrigerador saturado de alimentos y bebidas; un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;mini&lt;/span&gt; bar con iluminación; una terraza con vista panorámica y un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;jacuzzi&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, a ella, eso de estar sola, siempre le ha parecido una excelente idea.  No salir y evitar a cualquier persona que sea posible es, para ella, una situación deseada, casi ideal, hasta puede ser interpretado como un premio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el día en que Carmen, su compañera de clase en la universidad, menciono el asunto de la enfermedad, no pudo dormir tranquila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella no es muy dada a las noticias &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;amarillistas&lt;/span&gt;, en realidad, no es muy dada a ningún tipo de noticias.  Su tiempo, en general, lo invierte (o gasta) en sus estudios universitarios, en sus libros, en redes sociales, blogs, su &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;iPod&lt;/span&gt;, en ver programas antiguos en televisión, en sus películas de culto, en sus notas, en llamadas telefónicas, en el '&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;chat&lt;/span&gt;', en fin, en cualquier cosa, menos en sentarse frente al televisor a ver noticias, pero, esta vez, luego de escuchar los rumores en  la universidad, decidió revisar los noticiarios, no los locales, a los que no les tiene ningún tipo de consideración, sino los internacionales, los que tienen 'un poco de decencia' a la hora de contar las cosas, según sus palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que vio, y escucho, no la dejo nada tranquila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carmen, y los otros que mencionaron el asunto, no estaban tan equivocados (o locos) como ella había imaginado.  Había algo o mucho de certeza en todos los rumores que rondaban la universidad.  Entonces, como si alguien activara otra clase de instinto en ella, hizo lo que ni ella misma hubiera imaginado: alarmarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hizo algunas llamadas, mandó algunos correos, tomó las llaves de su auto y salió rápidamente a buscar la farmacia más cercana, luego, se dirigió al supermercado para abastecerse.   Después de llenar el tanque de gasolina de su auto, se fue directo a su casa, cerro las puertas y se sentó frente a su computadora a revisar más noticias y datos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde ese día, sólo se asoma por la terraza, pero eso sí, con la boca bien tapada, ya saben, por cualquier estornudo que se le escape, así podrá comprobar ella sola, sin necesidad de un médico, si los síntomas que siente son causados por&lt;span style="font-style: italic;"&gt; su imaginación&lt;/span&gt; y no por alguna &lt;span style="font-style: italic;"&gt;peste negra&lt;/span&gt; que ande suelta por allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, de vez en cuando, asoma por la ventana como si se estuviera escondiendo de si misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1189865439347299937-4521908560830406766?l=letras-minusculas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/feeds/4521908560830406766/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1189865439347299937&amp;postID=4521908560830406766' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/4521908560830406766'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/4521908560830406766'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/2009/04/cuarentena.html' title='Cuarentena'/><author><name>dear</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15538629961991051848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-fBIwXotupuM/TkLF9gfXQaI/AAAAAAAACrc/F0NBqnCFLsk/s220/dearavatarjunio.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1189865439347299937.post-6387932336402342486</id><published>2009-04-16T09:56:00.001-06:00</published><updated>2009-04-21T18:19:19.082-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Perdido'/><title type='text'>Perdido</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;a href="http://porelmomentonada.blogspot.com/2008/06/lo-que-nunca-pasa.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;"...estas cosas&lt;br /&gt;no suceden a menudo..."&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo encontró dormido, sobre la banca más sucia del parque menos limpio del rincón más olvidado de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba sin zapatos, sin dinero, sin camisa y sin vergüenza.  Parecía muerto, pero sólo dormía.  Eso le sorprendió mucho porque, según sus cálculos, llevaba casi un año sin conciliar el sueño, y esta vez, estaba hasta roncando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le había estado buscando desde el viernes en la tarde.  Se había desaparecido justo en sus narices, como a eso de las tres de la tarde.  Al principio pensó que se había escondido en el baño de la discoteca donde lo había localizado.  Esperó a que saliera para no molestarlo pero, después de algunos minutos de espera, se convenció que nuevamente lo había dejado solo y se había marchado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer sitio donde le buscó fue en casa de Laura.  Conocía la debilidad que le producía el saber que ella estaba en la ciudad, y sola, por lo que no dudo que ese era el sitio donde debía buscar primero.  Sin embargo, no estaba allí.  Tampoco estaba en casa de Edson, ni en la casa de Carlos.  Se había desaparecido por completo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo esperó en su apartamento, toda la noche.  Por la mañana, el sábado, recorrió los hospitales cercanos y la delegación de policía, pero sin reportar su desaparición porque, para que una persona se declare perdida, deben transcurrir 72 horas, según la ley.  Pero, por alguna razón, él sabía que esta vez sí se le había perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último lugar al que deseaba ir era a la casa de sus padres.  No soportaría la vergüenza de encontrarlo allí, cuando se suponía que él debería estarlo cuidando, como le fue encargado desde pequeño.  Además, sabía que el último lugar donde éste se ocultaría sería en casa de sus padres. Por eso, precisamente, fue el último lugar donde se le ocurrió revisar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí, como en casi todos los lugares, nadie le toma importancia.  En eso, siempre se sentía identificado con Bruno, quien tampoco le tomaba importancia.  Siempre estaba ignorándolo.  Pero, ¿qué podía hacer? Su deber es cuidarlo, no tan sólo vigilarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No esa la primera vez que le hacía esta maniobra, sin embargo, era la primera vez en la que pasaban más de algunas horas sin encontrarlo.  Eso, además de avergonzarlo, le preocupaba.  Si su jefe se daba cuenta, no volverían a asignarle ningún trabajo.  ¿Dónde quedaría el prestigio de todos los que se dedicaban a esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cassandra es la única que siempre le toma importancia cuando visita esa casa.  Desde que la compraron, esa perra demostró tenerle un cariño especial.  Fue por ella que advirtió que Bruno no estaba allí, porque cuando él está en casa, la perra permanecía atada, porque por alguna  razón extraña, a Bruno es al único que no quiere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, desconsolado, caminó por las calles de la ciudad toda la noche, sin detenerse a observar nada, ni a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tardaría en enterarse alguno de sus compañeros de lo sucedido y menos tardaría entonces de enterarse su jefe.  Su primer encargo había fallado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Revisó los detalles desde que lo perdió de vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo había ubicado en la única discoteca que abre durante el día.  Se acercó hasta el bar, como siempre sin decir ni una palabra.  No era necesario esconderse.  Bruno nunca le prestaba atención, aunque lo tuviera de frente.  No había mucha gente.  Un par de jovencitas y otros tipos borrachos cerca del bar.  Bruno estaba solo cuando él se acercó al bar.  No se saludaron, ni siquiera cruzaron miradas, es algo que no hacen.  Para él era suficiente con tenerlo al alcance de su vista.  A Bruno le daba lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez, no había sido como las anteriores en las que había intentado escapársele.  La primera vez casi lo engaña, pero uno de sus compañeros le advirtió que eso era muy común y le indicó cómo advertir cuando intentara hacerlo otra vez.  Desde entonces, lo había intentado muchas veces, pero le había localizado en pocos minutos, lo más, un par de horas.  Pero, esta vez, no le dio señales de eso, parecía muy tranquilo, muy sereno.  Por eso, cuando se dirigió al baño, le dejó ir solo, sin seguirlo.  Jamás imaginó que le iba a perder el rastro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidió regresar por última vez a la discoteca.  Ahora estaba llena.  La música impedía distinguir las voces.  El humo de los cigarrillos, los cuerpos sudados, el alcohol, el desenfreno... eran cosas que le molestaban demasiado, por eso, cuando Bruno entraba a estos sitios, él procuraba quedarse en la puerta y sólo entraba si presentía que había peligro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Penetró el mar de gente que estaba en el lugar y se dirigió hasta los baños.  Revisó cada uno ellos minuciosamente, inclusive los que eran exclusivos para damas, pero fue inútil, no lo encontró por ninguna parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué le diría a su superior? ¿Qué pensarían sus compañeros? ¿Cómo lo tomaría la familia de Bruno? ¿Volverían a darle un trabajo similar después de esto? ¿Qué haría Casiel en estas circunstancias?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estas cosas pensaba, cuando sin pensarlo, llegó al parque más olvidado de la ciudad, y  justo cuando estaba por salir el sol, notó que en una de las bancas más sucias yacía Bruno, sin camisa, como muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol descubrió la suciedad que no se alcanza  a apreciar cuando no hay luz; cosa que a Bruno pareció no importarle porque parecía muy cómodo en la banca donde estaba.  Un ronquido y el movimiento de su pecho al respirar demostraron que no estaba muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvo contemplándolo durante un tiempo, sin despertarle.  No hacía falta, lo que le importaba era que sabía dónde estaba y cómo estaba.  Ya no tendría que dar ninguna explicación a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le sopló el oído sin esperar ninguna reacción, pero esta vez, por primera vez desde su infancia, Bruno sacudió con su mano su oído, abrió los ojos y fijó su mirada en él.  Pareció que le reconocía, y un leve gesto en su rostro demostraba alegría al verlo.  Luego miró a su alrededor y, al darse cuenta de su estado, caminó hasta la calle para pedir un taxi, no sin antes voltear a verle nuevamente como pidiendo que le ayudara a conseguirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así fue.  Le consiguió un taxi, pero no lo siguió hasta su casa.  Observó cómo se alejaba en la calle, en la ciudad que apenas despertaba.  Lo que acababa de ocurrir le parecía muy extraño, demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agitó sus alas y se sentó en la copa de un árbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Realmente había pasado? ¿Le había visto? Estaba muy confundido y emocionado a la vez.  Recordemos que, no todos los días alguien ve a los ojos a su &lt;span style="font-style: italic;"&gt;ángel &lt;/span&gt;guardián y mucho menos le hace señas para que le pida un taxi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas cosas &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sólo suceden&lt;/span&gt; cuando &lt;span style="font-style: italic;"&gt;algo pasa&lt;/span&gt;, sin que nos demos cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1189865439347299937-6387932336402342486?l=letras-minusculas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/feeds/6387932336402342486/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1189865439347299937&amp;postID=6387932336402342486' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/6387932336402342486'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/6387932336402342486'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/2009/04/perdido.html' title='Perdido'/><author><name>dear</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15538629961991051848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-fBIwXotupuM/TkLF9gfXQaI/AAAAAAAACrc/F0NBqnCFLsk/s220/dearavatarjunio.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1189865439347299937.post-4448832056713105215</id><published>2009-03-03T12:35:00.000-06:00</published><updated>2009-03-24T17:43:31.485-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fragmentos de una muerte'/><title type='text'>Fragmentos de una muerte</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Ya son cinco noches las que llevo sin dormir.&lt;/span&gt;  Lo menciono porque es lo normal, dormir de noche,  sin embargo, he intentado dormir por las mañanas o en las tardes, sin lograrlo.  Me preocupa porque, aunque no me siento cansado o somnoliento, sé que en algún momento voy a padecer las consecuencias de no dormir en el tiempo que está establecido para ello.  Eso, precisamente, es lo que más me preocupa.  Quedarme dormido en el momento justo en que tenga que tener los ojos abiertos y atentos. De momento, todo es silencio, pero sé que no será siempre así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Martín ha tardado más de lo esperado.  Algo debió haberle retrasado. O quizás ya no venga.  Pero, no, eso no puede ser posible.  No puede dejarme solo aquí, a merced de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;lo que sea&lt;/span&gt;.  Han pasado seis días desde el tiroteo, si no me equivoco él debía llegar aquí al segundo día.  A mí me ha tomado exactamente un día llegar hasta aquí, y estoy herido, aunque ya no sangro tanto como al principio.  Tampoco me duele el brazo.  Martín no está herido, creo.  Debió haber tomado el camino junto al río que es mucho más largo, aunque más seguro.  Sólo espero que no tarde más.  Esto está demasiado calmado.  El silencio me amenaza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;No he comido ni bebido agua desde que estoy aquí pero, por extraño que parezca, no siento ni hambre ni sed. Sigo sin dormir, y, si no he perdido la noción del tiempo, han pasado ya diez días desde que estoy esperando.  Anoche no hubo luna, ni estrellas, lo que me hizo sentirme más solo y abandonado.  Empiezo a dudar de Martín.  Sé que no es un tipo mal intencionado, y estoy seguro que me es muy  fiel, pero no es muy listo, nada listo. Lo más seguro es que ha confundido el camino y al darse cuenta de ello, haya intentado regresar para orientarse mejor.  Así, en ese ejercicio, lo más probable es que haya desperdiciado días enteros.  El sabe que estoy herido, aunque eso no importa, lo que importa es que estoy solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;He decidido salir. Me preocupa el hecho de que no he probado ni un bocado, ni una gota de agua y, aunque no siento hambre ni sed alguna, sé que pronto voy a sufrir las consecuencias de esta adipsia y falta de apetito y, sin remedio, voy a empezar a deshidratarme lentamente hasta desmayarme.  Me siento fuerte, pero no voy a confiarme.  Anoche, creo haber escuchado algunos pasos y un disparo, o dos. Pero, no estoy completamente seguro; llevo tanto tiempo sin dormir que mi mente puede estarme jugando una broma.  Por eso, he decidió salir y revisar los alrededores.  Debo encontrar un poco de agua y con suerte algo de comer.  Debo salir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Es extraño. No he dormido desde el día en que he llegado aquí; llevo varios días sin comer y sin beber agua, pero, a pesar de ello, no estoy cansado, ni con sueño, ni tengo hambre, ni sed.  Mi brazo no me duele desde hace tiempo, creo que dejo de dolerme justo el día en que llegue hasta aquí y ya no sangro, aunque tengo la camisa llena de sangre. Lo único que he sentido en estos días, que ya son varios, es miedo y soledad.  No recuerdo cuanto ha pasado desde entonces.  Anoche escuche algunos perros ladrar cerca de aquí.  Quizás se habían extraviado o buscaban algo, o a alguien.   Martín no viene y la noche es más extensa y oscura de lo normal. Estoy solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Ayer salí por fin a explorar los alrededores. He visto un cuerpo tirado en la hierba a unos cien metros de aquí.  Tiene una camisa blanca ensangrentada.  Parece sostener un objeto en su mano derecha pero, desde donde yo estaba, no se puede ver con claridad. Creo que es, o fue, un hombre.  Ese debió ser el disparo que escuche noches atrás.  Un escalofrío extraño me ha recorrido al verle.  Al principio, tuve la impresión de que iba a levantarse del suelo como emergiendo de un sueño. Pensé que era un borracho o un indigente que se había perdido en este bosque y se levantaría de pronto, en algún momento, pero espere largo tiempo y no ha sucedido nada.  Está muerto, es seguro.  Ahora, su cadáver, es mi única compañía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Martín debe haberse confundido.  De seguro, se ha extraviado y lo han atrapado.  El pobre, con tan poco cerebro, cómo esperar tanto de él.  Nunca he dudado de su entrega.  Pero, ahora pienso que no debí enviarle solo.  No tuve otra opción, yo estaba herido.  Ahora estoy más preocupado por él que por mí mismo.  Después de tanto, me he acostumbrado a este sitio y, poco a poco, me he animado a acercarme más al cuerpo ensangrentado.  Es extraño que nadie haya venido por él en todo este tiempo.  Pronto su carne sufrirá descomposición.  Eso es seguro.  Por el momento, es mi única compañía.  Ya no pienso en la comida ni en el agua, así he logrado pasar los días. y sostenerme.  Tampoco duermo; no me hace falta.  No siento ni frío ni calor.  Ni dolor.  Pero no puedo apartar de mí el miedo... miedo a estar sólo.  Voy a salir de aquí aunque me atrapen.  Ya no quiero estar tan solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Me pareció escuchar a alguien gritando mi nombre.  Un mujer.  He salido de mi escondite a revisar qué sucedía, pero no hay nada ni nadie cerca de aquí.  En mi búsqueda, y sin planearlo, he quedado a sólo unos pasos del cadáver.  Ahora he observado más detalles de él. Algo que me ha dejado impresionado es que parece que tiene una herida en el mismo brazo en que me han herido a mí.  No puedo asegurarlo pero parece que lo tiene casi en las mismas condiciones. Su rostro está oculto en la maleza; probablemente cayó de frente a la tierra.  Su pantalón... su pantalón... es... un jean sucio y desgastado, de seguro por el tiempo que lleva tirado allí, solo y sin nombre... En su mano... en su mano sostiene una... una... pistola... ¡Mi pistola!... ¡No!... no puede ser mi pistola... no... es muy parecida... pero... su brazo...&lt;br /&gt;Hay algo más.  Parece que le han disparado por la espalda... su camisa está ensangrentada.  No he podido ver más. Le he dejado allí, solo y sin nombre... sentí que al verle me faltaba el aire y desmayaba. He regresado de inmediato.  Es extraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;He revisado con mucho cuidado mi brazo.  No sangra.  No siento frío, ni calor.  No tengo hambre, ni sed, sólo miedo y soledad.  Me da miedo ese cadáver allí tirado, esperando que lo encuentren.  Alguien ha de extrañarle ya y comenzarán a buscarle, entonces, van a dar conmigo.   Ahora, después de tener el cadáver tan cerca, me he percatado de una ausencia.  Es algo que no noté al principio cuando llegue a este escondite.  Mi pistola no está, se ha extraviado.  Debí haberla soltado en el camino por el dolor de mi brazo.  Ese hombre sin nombre que yace allá tirado esperando sepultura, debió haberla encontrado.   Pero, ¿Cómo no me he dado cuenta antes? Debo bajar hasta donde está y quitársela de su mano, antes que despierte. ¿Despierte he dicho? No, debí confundir algunas palabras.  Desde ayer que le he visto de cerca, siento que me falta el aire y que me desmayo, por eso no he regresado.  Pero, estoy decidido a recuperar mi arma.    Debo recuperarla. Voy a ir hasta él y quitársela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Estaba en lo cierto, ¡Es mi arma! Con mucho cuidado y sin tocar el cadáver, le he sacado el arma de las manos.  Ahora puedo verlo bien a este muerto anónimo.  Así de cerca, es muy parecido a mí en algún momento de mi vida.  Casi puedo decir que lleva los mismo zapatos que yo llevaba la noche que he escapado del tiroteo.  La misma noche en que le pedí a Martín que... que... no recuerdo bien lo que le pedí.  Algo me duele al verlo... mi espalda.  Me duele mi espada.  Me he sentado porque siento que no puedo más.  Un sonido sordo me rodea.  Algo me duele profundamente en mi espalda.  Lo observo a él y veo su espalda sangrada... me arrastro un poco hasta ver su herida y la sangre coagulada en su camisa.  La herida que tiene en su brazo es exactamente igual a la mía.  Le han disparado en la espalda, en los pulmones.  Le han traicionado, eso es seguro. Le han traicionado.  Sangro. ¡Sangro! Me toco la espalda y estoy sangrando.  ¡Sangrando después de tanto! Ahora recuerdo bien algunas cosas.  Sí, ahora lo recuerdo.  Martín debía regresar aquí hace varios días, sí.  Quiero verle la cara a este cadáver sin nombre, sin pasado y sin futuro, pero me duele tanto mi espalda, mi herida y sangro, inexplicablemente sangro. Escucho el ladrido de unos perros que se acercan cercan.  ¿Me estarán buscando a  mí o a él? De pronto, alguien grita mi nombre. ¡Es mi nombre!  Tengo miedo.  Intento  con mucho esfuerzo correr hasta la cueva. Intento llegar al escondite.  Tengo sed, mis pies están pesados... sangro mucho, me duele el brazo.  Sabía que esto pasaría, lo sabía.  Escucho un disparo seco que desde lo lejos se hunde en el interior de mi alma.  Me desplomo y caigo al suelo de frente.  Hundo mi rostro en la tierra que huele a humedad y muerte.  Extiendo mi mano que se aferra a la vida... Muero... Creo que esta vez si muero, con el arma en mi mano... es el fin. Ahora lo recuerdo bien; antes, en algún momento, me pareció haber visto un cadáver muy parecido al mío, a este que ahora dejo tirado en el bosque, sin nombre ni apellido y sin sepultura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;David E Alvarado&lt;br /&gt;dear1979©Todos los derechos reservados.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1189865439347299937-4448832056713105215?l=letras-minusculas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/feeds/4448832056713105215/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1189865439347299937&amp;postID=4448832056713105215' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/4448832056713105215'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/4448832056713105215'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/2009/03/fragmento-de-una-muerte.html' title='Fragmentos de una muerte'/><author><name>dear</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15538629961991051848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-fBIwXotupuM/TkLF9gfXQaI/AAAAAAAACrc/F0NBqnCFLsk/s220/dearavatarjunio.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1189865439347299937.post-2882811227906046681</id><published>2009-01-05T14:08:00.001-06:00</published><updated>2009-05-26T16:19:34.508-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El bulto'/><title type='text'>El bulto</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;... es sólo el viento,&lt;br /&gt;o tu imaginación.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Sucedió hace varias noches atrás. Una de esas noches en las que el insomnio me obliga a sentarme en el sofá, frente al televisor, con los ojos tirados en las imágenes nocturnas del aparato o en las páginas de algún libro sin final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las agujas del reloj aún no rozaban la medianoche cuando de pronto noté un rápido movimiento cerca de mis zapatos, junto a la mesa de sala. Una pequeña sombra que se desplazaba rápidamente hacia el lado opuesto del sofá donde me encontraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Liberé mis ojos del leve sueño en que empezaban a sumergirse e intenté perseguir el objeto con mi vista. En un segundo vistazo logré apenas definir un bulto color café que, según recuerdo, se fue directo hasta mi habitación. Mi reacción fue un poco tardía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La duda logró disipar el poco sueño que había logrado concebir allí sentado. Me levanté de golpe y revisé la sala. Una breve inspección reveló que faltaba uno de los vidrios de la ventana que da hacia la calle. La ausencia de éste deja un espacio lo suficientemente grande para que un animal pequeño o de tamaño considerable pueda entrar por ella a la casa. La idea me puso nervioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noté que la luz de la cocina estaba encendida. &lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"  style="font-size:100%;"&gt;Adelia&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; no podía dormir y se preparaba un té.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— &lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"  style="font-size:100%;"&gt;Adelia&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;, ¿vio pasar algo por el pasillo?&lt;br /&gt;— Sí, señor, creo que era un gato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La respuesta debió tranquilizarme por un momento, pero...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Está usted segura de eso?&lt;br /&gt;— Parecía ser un gato, señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, como todo, intenté olvidarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví al sofá, a empezar de nuevo, intentando alcanzar un poco de sueño. Al estar sentado en la posición en la que aquel bulto me había robado la calma no pude evitar recrear la aparición. Fue muy rápido. En mi memoria sólo hay dos fotografías, dos escenas rápidas del suceso. Todo es muy rápido y confuso cuando lo recuerdo. Primero, una sombra se desplaza muy rápido cerca de mis pies, viniendo por debajo de la mesa de sala y saliendo del alcance de mi vista por la parte baja del sofá. Yo parpadeo. Luego, volteo; veo un bulto en dirección hacia mi habitación, es color café. Regreso la mirada a la mesa. Reacciono. Al volver a buscar no hay nada, se ha ido.  Luego reviso la sala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"  style="font-size:100%;"&gt;Adelia&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; no puede mentir. Ella cree haber visto un gato salir por el pasillo. Los gatos son muy rápidos. Quizá estaba asustado e intentó entrar a mi habitación y luego, rápidamente, se dirigió hacia el pasillo, hasta salir por el patio. Eso es lo más probable, aunque de haber entrado por la ventana debí haberlo escuchado. La noche es muy confusa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Logré quedarme dormido hasta en la madrugada, cerca de las tres de la mañana. Me había tirado sobre la cama como borracho de desvelo. Mi cuerpo resentía las pocas horas de descanso. Entonces, como si fuera parte de una alucinación, sentí que algo rasgaba mis pies. Yo, entre dormido y despierto sacudí mis piernas como librándome de una soga con espinas. Al abrir los ojos tuve la sensación de que estaba soñando, de que todo había sido un sueño, a pesar de sentir rasguños en mis pies. El sueño y el cansancio, a estas alturas de la madrugada era más fuerte que cualquier pensamiento o preocupación. Volví a entregarme a las sábanas y al poco sueño que todavía podía disfrutar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es justo cuando pienso que estoy profundamente dormido cuando escucho el sonido de un golpe en la habitación, como si algo se cayera del techo o de las paredes. Sin pensarlo, esta vez sí me levanto de la cama y enciendo la luz. Dudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Ha sido un sueño o realmente algo se ha caído dentro de la habitación o en alguna parte de la casa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Confieso que siempre me he considerado un individuo pragmático, alejado de supersticiones o creencias &lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"  style="font-size:100%;"&gt;paranormales&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;. Nunca he puesto la pasión por encima de mi razonamiento. Por ello, mi reacción al impacto que creí haber escuchado fue de revisar los hechos, lo que en ese momento estaba al alcance de mis consideraciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo parecía estar en orden en la habitación, excepto por un objeto en el piso, cerca de la ventana. Un bolso pequeño pero no liviano, que había dejado sobre el ropero en algún momento y me había olvidado por completo de él. Sin embargo, estaba totalmente seguro de que no estaba allí al momento de ingresar a mi habitación. Revisé la ventana, para descartar cualquier ráfaga de viento que podría haber entrado provocando que la bolsa cayera al suelo desde donde estaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ventana estaba cerrada. La puerta estaba cerrada. No había viento en la habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis sospechas entonces se aclararon. Había algo encerrado dentro de la habitación intentando salir. Algo lo suficientemente pequeño como para esconderse dentro, a pesar de las luces, pero lo suficientemente grande para hacer ruido y botar objetos de peso mediano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debió ser ese algo lo que rasgó mis pies en la noche. Debió ser ese algo lo que botó el bolso desde lo alto del ropero intentando salir. Debió ser el bulto, sí, el bulto que había visto horas atrás entrar en mi habitación.  Mis sospechas eran ciertas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordé que &lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"  style="font-size:100%;"&gt;Waldo&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;, mi amigo de infancia, me había relatado un incidente donde una rata se había escondido en su habitación y la dificultad que tuvo en encontrarla. Era una posibilidad, sin embargo, mi propiedad está libre de roedores. Aquí no hay ratas. Esto suponía un problema en mi tesis. Quizás una rana perdida o una ardilla como la que encontré en la cocina cuando volví de mi viaje hace algunos meses. Tal vez una araña o lagartija de dimensiones mayores. Probablemente, un ave pequeña o una mariposa gigante atrapada. Un saltamontes... Las posibilidades crecieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de confundirme con más posibilidades, establecí un hecho casi seguro. &lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"  style="font-size:100%;"&gt;Adelia&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; aseguró haber visto algo parecido a  un gato salir por el pasillo. Yo estaba seguro que ese bulto o sombra que levemente alcancé a ver en la noche iba en dirección a mi habitación. Estaba claro. Debieron ser dos bultos.  Ambos, fueran lo que fueran, habían entrado a la casa por la ventana rota (quién sabe desde cuando). Uno, el que creo haber visto, se había metido en mi cuarto, quizás huyendo. El otro, el que &lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"  style="font-size:100%;"&gt;Adelia&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; vio, salió por el pasillo. Este debió haber estado siguiendo al primero. No había duda al respecto. Uno de esos bultos, fuese lo que fuese, estaba allí encerrado en mi habitación y debía sacarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de mi temor y nerviosismo, decidí buscar a puerta cerrada al intruso. Estaba decidido a encontrarlo y eliminarlo. Removí el ropero, la ropa, mi cama, mi computador, mi mesa de noche, mis libros, todo, sin conseguir encontrarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba confundido. Intenté recordar entonces lo último que había soñado. Era posible que me hubiera confundido. Quizás el ruido que escuché y los rasguños que sentí sólo eran parte de mi inseguridad, de mi nerviosismo, de mi duda. Posiblemente era producto de algún sueño o pesadilla. Eso podría explicar mucho de lo sucedido, pero, el bolso contradecía ese supuesto. ¿Cómo había llegado hasta allí solo? ¿Por qué a pesar de mi búsqueda no encontré nada en la habitación? ¿Sería ese bulto un reptil o roedor escondido? ¿Podía ser capaz un animal de esconderse en pequeñas ranuras? ¿Realmente había algo adentro? ¿Me estaría volviendo loco?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejé la luz encendida largo rato. Esperé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidí entonces apagar la luz y dormir un poco. Entonces, hablando conmigo mismo, me susurré: "Qué extraño". Mis palabras entonces se confundieron con el sonido de unos rasguños provenientes de algún lugar dentro de la habitación. Parecía que, efectivamente, algo estaba encerrado en alguna parte del dormitorio intentando salir, rasgando las paredes que lo aprisionaban, pero, el murmullo de mi voz no me permitió localizar la fuente del sonido, por lo que decidí quedarme callado para escucharlo de nuevo con más detalle. Me quedé en silencio, muy atento, esperando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin me quedé dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avanzada la mañana, al despertar, le pedí a &lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"  style="font-size:100%;"&gt;Adelia&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; que, además de asear mi habitación, removiera las cosas de su posición normal, que cambiara la ubicación de mi cama, computador, ropero, mesa de noche, etc. Así mismo, le pedí que sacara toda mi ropa, mis zapatos y mis libros, todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperaba que en cumplimiento de su deber, &lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"  style="font-size:100%;"&gt;Adelia&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; se encontrara con el intruso que me había robado el sueño y lo eliminara con su escoba o, al menos, un grito de sorpresa revelaría mis sospechas de que efectivamente algo estaba encerrado allí como lo sospechaba. Pero nada. Absolutamente nada. Lo que me dejó un poco confundido, pero tranquilo a la vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche me quedé dormido con un libro como almohada. Tenía meses de no sentir que podía dormir de esa forma. Mi cuerpo estaba completamente adherido a mi cama. Parecía suspendido sobre alguna nube distante. Sentía un reposo absoluto hasta que escuché cerca de mi cabeza, justo debajo de mi cama, un sonido extraño.  Era como si algo intentaba salir rascando el colchón desde abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Imposible!, me levanté de inmediato. Encendí la luz. Volteé mi cama y nada, nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez estaba seguro de no haber estado soñando. Lo escuché perfectamente, el sonido era real. No pude dormir intentando concentrarme para volver a escuchar algo. Fue inútil, el sonido no volvió a escucharse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, le ordené a &lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"  style="font-size:100%;"&gt;Adelia&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; que sacara mi cama al patio. Le pedí que la sacudiera, sin darle mayor explicación. Nuevamente esperé. Observaba desde lejos cómo &lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"  style="font-size:100%;"&gt;Adelia&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; golpeaba los colchones de mi cama una y otra vez, y nada. No sucedió nada. No había nada fuera de lo normal.  Este hecho me robó la calma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las noches siguientes a lo ocurrido no conseguí dormir por intentar escuchar el mismo sonido dentro de la habitación. Intentaba concentrarme, luego, sin darme cuenta, me quedaba dormido, justo cuando el sol ingresaba por mi ventana. Comencé a dejar la luz encendida para no dormirme. Pero, a pesar de mi atención, no lograba escuchar nada.  Absolutamente nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi paciencia estaba llegando a su límite.  &lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"  style="font-size:100%;"&gt;Adelia&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; parecía preocupada por mis desvelos y mi negativa a salir de la habitación.  No podía dejar que escapara eso, fuese lo que fuese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empecé a consumir mucho café para evitar dormir en las noches.  Necesitaba estar atento, muy atento. Salía del cuarto sólo para ir al baño, pero siempre procuraba abrir poco la puerta y la cerraba inmediatamente. &lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"  style="font-size:100%;"&gt;Adelia&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; me veía extrañada y con preocupación. Había descuidado mi aseo personal y mi aspecto.  No podía decirle nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me estaba agotando. No conseguía nada, así que, poco a poco, volví a mis actividades.  Había perdido peso.  Parecía un indigente dentro de mi propia casa.  Decidí olvidar el asunto. Tomar un baño, afeitarme, salir de mi habitación.  No podía sacarme ese sonido de la cabeza, pero todo parecía indicar que no había nada que lo produjera.  Debían ser mis nervios o mi imaginación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última noche que recuerdo, casi había olvidado el asunto por completo. Después de leer un poco y ver la televisión, decidí retirarme a mi dormitorio. Me estaba comenzando a quedar dormido cuando de pronto, muy cerca de donde estaba recostado, escuché nuevamente ese sonido rascando mi cama. Me levanté de un salto emocionado. ¡Estaba allí! ¡Lo había escuchado! Esta vez no escaparía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quedé de pie, esperando escuchar nuevamente el sonido. Y sucedió, pero esta vez, lo escuché por el ropero. Se había movido al ropero. Moví el ropero y no había nada. "De seguro es una rata", me dije. El sonido se escuchó entonces cerca de la cama y se hizo más fuerte. Comencé a golpear la cama con un bastón. Escuche perfectamente como si algo se deslizaba hasta el mueble del computador arrastrando sus uñas. Arrojé el mueble y el computador al suelo, esta vez el sonido era constante, se movía de un lado a otro. Podía escucharlo perfectamente. Lancé el ropero al piso y le di vuelta a la mesa de noche y a mi cama. Sea lo que fuera, que estaba allí encerrado conmigo, estaba asustado.  Se movía de un lado a otro.  El sonido era muy fuerte, muy fuerte, pero no lograba ver nada.  Golpeaba hacia todos lados intentando dar con él.  Esta vez no me imaginaba nada, todo era real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El alboroto debió despertar a &lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"  style="font-size:100%;"&gt;Adelia&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;, quien tocó a mi puerta asustada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Se encuentra bien, señor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No recuerdo haberle contestado. En ese momento, sólo podía escuchar ese sonido corriendo por los rincones del cuarto.  Corriendo por la pared.  ¡Huyendo de mí! Estaba decidido a eliminar al invasor, estaba decidido a acabar con esos sonidos, estaba seguro de lograrlo. Le di vuelta a todo una y otra vez. Golpeaba con el bastón todo lo que estaba tirado en el piso. Escuché perfectamente cuando ese bulto, animal, ser o espíritu nocturno, intentó salir por la puerta, yo la había asegurado, estábamos encerrados; eso, lo que fuera, y yo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;—¡Esta vez no escaparás! ¡Voy a eliminarte! —le grité.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"  style="font-size:100%;"&gt;Adelia&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; comenzó a gritar afuera como loca. Yo seguía el sonido por todos lados de la habitación intentando atrapar a su causante. Escuchaba cómo intentaba salir por la ventana ese bulto, animal, ser o espíritu invasor!. Le escuchaba rasgar las paredes, la cama tirada en el suelo, el computador, la ropa, todo lo que estaba tirado. Yo golpeaba todos los rincones, pero, a pesar de mi esfuerzo, no lograba encontrarle, no lograba matarle. En mi afán, debí golpear la lámpara de la habitación, quedándome sin luz, a oscuras. Entonces, me vino a la mente una idea que cualquier ser razonable hubiera puesto en práctica. Busqué un encendedor en mis bolsillos y le prendí fuego a las sábanas, a la ropa, a la cama, a los muebles, al ropero, a todo dentro de la habitación.  Ese bulto, animal, ser o espíritu iba a morir esa noche incinerado. Debía morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Mi gozo y euforia crecían con las llamas. Nunca más volvería a escuchar esos ruidos en la noche. ¡Nunca más! ¡Al fin podría dormir!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"  style="font-size:100%;"&gt;Adelia&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; gritaba afuera. Yo apenas le escuchaba. Mi cuarto era un pandemónium que ardía en llamas y yo no saldría hasta acabar lo empezado. Estaba determinado a no oír más a ese bulto, animal, ser o espíritu burlándose de mí, corriendo por mi habitación.  Estaba determinado a exterminarle, fuese lo fuese, esa misma noche.  Golpeaba las llamas en todas direcciones con el bastón. Podía sentir el calor, el infierno.  Casi no podía respirar, pero seguí golpeando todos los rincones del cuarto sin descanso.  Mi corazón palpitaba más fuerte.  Sentía que la adrenalina me haría explotar. Estaba completamente eufórico entre el humo y las brasas. Llegué a sentir un gozo indescriptible. Reía a carcajadas.  Lo había logrado. Ya no escuchaba más ese sonido.  Lo había silenciado. ¡Estaba muerto! ¡Al fin podría dormir! ¡Al fin!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un estruendo acompañó mi último grito, dejándolo ahogado entre el humo y las llamas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No recuerdo nada más del asunto. No sé cuánto tiempo ha transcurrido desde ese día o noche, no puedo decirlo con certeza. No sé si me desmayé o me quedé dormido. No sé cómo salí de la habitación.  A penas y recuerdo un estruendo. No recuerdo más nada. Sólo sé lo que ustedes me han dicho. Nada más que eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio, creí estar en casa. La ausencia de &lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"  style="font-size:100%;"&gt;Adelia&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; me ha confirmado lo contrario. Supongo por las vendas y el ardor profundo que me produce el mover mis brazos y mis piernas y hacer gesticulaciones que he sufrido quemaduras graves. Intento moverme lo menos posible.  Aunque parece que estoy atado a la cama. No estoy muy seguro.  No tengo noción del tiempo en estos momentos. Los hombres de blanco no me dan explicaciones. Los hombres de blanco no me dicen nada, ni yo tampoco. Sólo puedo hablar con ustedes. No puedo mover mis labios, pero sé que me escuchan. La lámpara de luz que permanece constantemente sobre mí me irrita la vista. Prefiero cerrar los ojos en el día y abrirlos únicamente en la noche, cuando está apagada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;¿Saben ustedes cuándo volveré a casa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero que sea muy pronto, porque aquí, señores, cuando apagan la luz, en lo profundo de la noche y justo cuando siento que me voy quedando dormido, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;alcanzo a ver un bulto que salta por mis pies y lo escucho rasgar la cama cerca de mi almohada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1189865439347299937-2882811227906046681?l=letras-minusculas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/feeds/2882811227906046681/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1189865439347299937&amp;postID=2882811227906046681' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/2882811227906046681'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/2882811227906046681'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/2009/01/el-bulto.html' title='El bulto'/><author><name>dear</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15538629961991051848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-fBIwXotupuM/TkLF9gfXQaI/AAAAAAAACrc/F0NBqnCFLsk/s220/dearavatarjunio.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1189865439347299937.post-8408885405032770865</id><published>2008-12-30T18:33:00.001-06:00</published><updated>2009-05-26T16:17:04.264-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La última noche'/><title type='text'>La última noche</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Se quedó sentado frente al monitor intentando sacudirse las últimas palabras del cerebro pero, a pesar de la obstinación, de la necesidad, del talento, de la locura, de la insistencia, nada parecía suceder, nada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Tomó el último de sus relatos e intento acabarlo, de golpe. Tal como lo había iniciado una noche hace tiempo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"...el primer golpe lo sintió en su pecho, era la bala; el segundo, se alojó en lo más profundo de su alma, era su recuerdo..."&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Morir pensando en ella" se dijo con una alucinación tal que sintió de pronto como volvía la sangre a su corazón que hace tiempo parecía de piedra.  Su palpitar le producía un agujero en el pecho tan profundo que era imposible detenerse en su caída.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Morir pensando en ella.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, no es posible.  No puede ser así, de esa manera. No puede ser algo tan sínico, tan absurdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidió entonces dejarlo, tal como había quedado hace meses, allí, en la primera frase de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El café sobre la mesa se había enfriado desde el primer instante en que se lo había servido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"No dejes que se enfríe el café.  El café se debe tomar caliente" le dijo el eco de su habitación, emulando la voz de su abuela que aún rebotaba en los rincones de su casa después de su muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Era él quién se había preparado la taza de café.  Necesitaba estar despierto.  Necesitaba escribir, escribir sin descanso para dejar de sentir que estaba solo.  Intentanba escribir, sin lograrlo, algo que no fuera lo mismo que venía repitiendo desde la última vez que se sumergió en sus ojos: &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;su nombre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Entonces, sin esperar a que la noche terminara de cubrir el horizonte, decidió correr hasta su casa.  Decidió, por fin, correr hacia ella."&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;No. Ella no.  Hacia ella no.  No puede ser posible. Nadie puede correr siempre a la misma dirección.  Nadie puede tener siempre el mismo horizonte por costumbre o por adicción.  Nadie puede vivir tanto tiempo con el mismo susurro en la boca.  Nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonó el teléfono.  No era una noche para evitar llamadas.  Era la víspera de año nuevo, sin embargo, sumergido allí, entre esas letras grises y maliciosas, le costaba mucho levantarse de su sitio.  Su cuerpo era una roca inmensa sumergida en sus memorias.  Sus ojos eran luces lánguidas y tristes.  Su voz callaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El teléfono insistió. Una, dos, tres veces y todas las veces que fueron necesarias...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera la gente coreaba al unísono los últimos segundos de la noche, los últimos segundos del año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El estaba quieto, sacudiéndose el cerebro frente a su computadora, intentando sin descanso sacarse de la mente su recuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El teléfono insistió toda la noche y madrugada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El aún insiste en olvidarla.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1189865439347299937-8408885405032770865?l=letras-minusculas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/feeds/8408885405032770865/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1189865439347299937&amp;postID=8408885405032770865' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/8408885405032770865'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/8408885405032770865'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/2008/12/la-ltima-noche.html' title='La última noche'/><author><name>dear</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15538629961991051848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-fBIwXotupuM/TkLF9gfXQaI/AAAAAAAACrc/F0NBqnCFLsk/s220/dearavatarjunio.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1189865439347299937.post-5656277784317975028</id><published>2008-11-17T12:48:00.001-06:00</published><updated>2009-05-26T16:18:56.165-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Beso'/><title type='text'>El beso</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Adrián se levantó temprano, de golpe, como si alguien le hubiera arrojado agua sobre el rostro o le hubieran gritado fuertemente al oído:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Despierta, ya es primavera!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol, apenas había rociado su casa. Abrió la ventana de su cuarto que daba precisamente hacia el jardín donde rápidamente dirigió su mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí estaba ella, bañándose del aroma de las rosas que él mismo había tomado de aquella caverna oscura esa noche en que la lluvia lo obligó a esconderse entre sus piedras. Ella cantaba dulcemente su nombre. Lo repetía ceremoniosamente como elevando una plegaria a la naturaleza. Era hermosa, y estaba desnuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adrián recordó que la noche anterior había bebido algunas copas mientras escribía, y pensó que esto era una alucinación, un efecto de la borrachera. Suspiro fuerte y sacudió su cabeza. Ella se volteo y apunto con sus ojos violetas a los ojos café triste que él tenía desde pequeño. El no podía evitar mirarla con esa inconsciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo lejos, un ave enamorada, despedía con su canto a la alborada. El comenzó a sentir en su pecho una sensación inexplicable. Su corazón aceleraba el paso como pidiendo a gritos salir de ese sueño de inmediato. Ella se acerco, decidida, hasta tenerlo tan cerca para poder besarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus labios eran tiernos, frescos y melodiosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adrián cerro los ojos, espero que la muerte le arrancará el corazón, sin embargo, lo que sucedió fue algo diferente, su boca había sido llena de dulzura. El aroma de las rosas en un beso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento le despertó de una bofetada. Nadie había cerca. Ni un alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las rosas habían florecido en la madrugada, y abrían sus pétalos al sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sintió tan confundido que se golpeo el rostro para sentirse despierto. Su boca aún tenía el sabor y el aroma de las rosas. Aún sentía el beso. Ahora sólo faltaba ducharse para quitarse del cuerpo la resaca de la noche anterior y los efectos de cualquier sueño improvisado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1189865439347299937-5656277784317975028?l=letras-minusculas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/feeds/5656277784317975028/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1189865439347299937&amp;postID=5656277784317975028' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/5656277784317975028'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/5656277784317975028'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/2008/11/el-beso.html' title='El beso'/><author><name>dear</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15538629961991051848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-fBIwXotupuM/TkLF9gfXQaI/AAAAAAAACrc/F0NBqnCFLsk/s220/dearavatarjunio.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1189865439347299937.post-7895424198806196849</id><published>2008-09-17T09:51:00.000-06:00</published><updated>2009-03-24T17:33:30.255-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Asalto'/><title type='text'>El Asalto</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(Primera Parte)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;-Yo creo en Dios, Ramiro. Creo en su castigo —le dijo, mientras le clavaba la mirada en lo más profundo de su alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ramiro sintió cómo esa luz le atravesaba sus pensamientos, lo hería en alguna parte que no sabía describir, lo sangraba. Recordó entonces aquel día en que su madre lo sorprendió espiando a la Lupe. Aún lo invadía su voz, lo golpeaba sin descanso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¡Es tu hermana!" –le gritaba, mientras dejaba caer su ira y decepción sobre su espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿No le tenés miedo a Dios?" —le preguntaba, mientras le acomodaba la vergüenza a puñetazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dejó desnudo en el patio, cargando una piedra hasta que el sol se cansó de verlo. Sintió que esas palabras aún lo perseguían. Entonces, por un instante, se ausentó de esa habitación.  Se sintió aquel niño que jugaba descalzo al fútbol porque "los zapatos son para la escuela y la iglesia".  Sintió el hambre de ese niño. Hambre que lo hacía llorar y comerse la sal envuelta en una tortilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—El pan nuestro de cada día danos hoy. —rezaba su abuela todas las noches  junto a la cama, agarrada a un rosario, como evitando caerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Rezar es una forma de matar el hambre —le dijo años después un maestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nunca rezó. Siempre tuvo hambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso es —se dijo a sí mismo, el hambre, todo es culpa del hambre. Y sintió de pronto que todas las circunstancias estaban justificadas. Todo estaba claro. Todo entonces tuvo sentido. El arma, la espera, la víctima. Hasta el eco y la oscuridad de la habitación le parecían adecuados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo no creo en Dios —le dijo, devolviéndole con esa frase algo del miedo que él mismo sentía al pronunciarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un leve escalofrío recorrió su cuerpo. Ahora sudaba, pero era un sudor distinto al que florece con el miedo. Su corazón latía más fuerte, como en voz alta, quizás para no escuchar su conciencia. Quizás para no escuchar la voz que le gritaba del fondo de su miedo. El hambre, su hambre, era lo que lo había llevado hasta allí. Todo estaba claro, en su lugar, justificado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los recuerdos, como relámpagos de luz, comenzaron a cegarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su padre, borracho, golpeando a su madre, y la Lupe, cubriéndolo, recibiendo en la espalda los golpes por ambos, mientras lloraba. Su abuela, colgada a su rosario, moribunda, y su madre inundada de culpa por no tener el dinero para salvarla. La luz de las patrullas que constantemente llegaban a su casa. Al principio, a salvarles, de las borracheras de su tata, el Milo. Luego, a avisarles de su muerte. Una noche, llevando a la Lupe, semidesnuda. Después, llegaban a buscarlo a él, aún lo buscaban. Todos los recuerdos, en fila, le golpeaban la razón. Su primera noche en la cárcel, por defender al Gustavo. El día que los inculparon para presentarlos a la prensa, y las luces de las cámaras. Las lágrimas de su madre y de la Carmen, su primera novia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Dios es justo", le dijo el Gustavo, el día que salió de la cárcel con una biblia bajo el brazo. "Se había reformado", le decía, pero Ramiro siempre creyó que lo habían engañado. Al Gustavo lo mataron ese día, en el autobús que lo llevaba a su casa. "Fueron las pandillas, su pandilla", dijo el vocero oficial. El Ramiro vengó su muerte, a plena luz del día, justo después de salir de la cárcel. Ese día, nadie lo inculpó de nada. Luego se fue, nadie supo adónde. Regresó porque escuchó que su madre estaba enferma. Ahora criaba los hijos de la Lupe. Estaba muriendo y quería verlo, a los ojos. Murió viéndolo a los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¡Esto no esta bien, Ramiro!" repetía, temeroso, el Nando. " ¡Esto no está bien!".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ramiro no estaba allí escuchándole, estaba lejos, escuchando en la radio el canal que no podían ver por televisión, pues no tenían. Se imaginaba las cosas de otra forma, le gustaba pensar que todo era así, como él lo imaginaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer televisor lo compró la Lupe, era blanco y negro. "¿Y con qué vas a pagar esto, hija?", decía su madre agarrándose el delantal. "No se aflija, mamá. Usted ocúpelo, es suyo" y una lágrima de alegría se le escapó a su madre, una sola. Después, ella misma arrojaría el televisor al suelo, una noche, en que una patrulla llevaba a la Lupe a la casa. La luz roja de la sirena le llenaba los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo televisor, lo llevó él. Era limpio. "Si no voy a pagar mucho, y mire, es a colores, y a control remoto", pero su madre ni lloró, ni sonrió. Encendió el aparato y vio la novela de las ocho. Cinco meses después, la comercial llegó a quitárselo, por retraso en el pago. A Ramiro lo tuvieron preso seis meses por un altercado. El ofendido era el hijo de un diputado. Caso cerrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego hubieron muchos televisores. Su madre ya no preguntaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre lo llegaban a sacar cuando estaba viendo la tele. Hasta ese día, por la mañana, cuando los agarraron, estaban viendo la tele, el partido de fútbol del domingo. En la noche, era él quien salía en la televisión. Esa noche su madre no vio la novela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diez años. El los cumplió completos. El Gustavo salió un año antes, por buena conducta. Ramiro sumó tres más a la cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Carmen dejó de visitarlo. "No volvás a venir aquí", le ordenó. Era la visita íntima del mes. La Carmen pensó que la estaba engañando. "Si venís otra vez te van a joder", le dijo encolerizado. Era bonita, demasiado. Era sobrina del Gustavo. Siempre le había gustado, se había enamorado de ella desde pequeño. Antes de salir con él, se subía a los carros de los de la Colonia de al lado, los adinerados. Pasaban a buscarla por las noches. Nunca se bajaban, ella subía contenta. Una noche llegó a casa llorando con un golpe en la cara. El novio de turno la había ofrecido a otros dos amigos. Ella se negó, pero no pudo evitar las manos, los cuerpos, las bocas, los deseos, el dolor, la vergüenza. Apenas logró evitar la violación. Gustavo salió en busca del culpable. Lo encontró, pero no solo. Casi lo matan de no ser por Ramiro que soltó sus demonios esa noche. Quebró tres parabrisas, dos brazos, tres costillas, seis dientes y, al momento que llegó la policía, estaba arrancando una oreja. Los metieron a la cárcel, por primera vez. Ella se enamoró desde ese instante. Lo visitaba cada dos días durante esos seis meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese día lo llamaron. "Ramiro, te buscan", dijo el custodio, con una sonrisa sarcástica. "Te dije que no vinieras", le dijo perturbado. Cerraron la puerta. Eran cuatro. A él lo llevaron al rincón. Le pusieron una navaja en su cuello. A ella le taparon la boca. Dos miraban. Uno la sostenía mientras el otro participaba. No fue rápido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al terminar, ella recogió su ropa, llorando. A él le dijeron "si hablás te morís vos y el Gustavo". Ella clavó su mirada de odio en los ojos marchitos de Ramiro. Nunca regresó a verlo. Nunca la volvió a ver. Siempre la amó. Siempre le dolió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La semana siguiente había matado al que la violó y al que la sostenía. A uno le clavó un vidrio en el pecho mientras defecaba. Al otro lo mató con sus propias manos. Los otros dos, temerosos, lo delataron. Le dieron tres años más en ese infierno. Ahora le faltaban nueve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí, en la cárcel, consiguió un televisor, uno pequeño. Se había ganado el respeto de muchos. Los dos que había matado eran dos reos muy temidos. Los que le delataron murieron a manos de otros, pero por orden de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Deja la justicia a Dios", le comenzaba a decir Gustavo. "Yo me he encontrado con él", le predicaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¡No lo hagás, Ramiro! ¡No lo hagás!".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cosas habían salido diferentes. Iban a entrar, tomar las joyas y el dinero. Si en el camino les cabía algo más en la bolsa se lo llevaban, pero nadie les dijo nada de matar a nadie. Nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran cuatro. Uno afuera, cuidando la entrada, Pedro. Uno cogiendo las joyas y el dinero, Diego. Nando lo seguía a él, era su guarda, su alumno y a veces su consciencia. Ramiro, era el único que sabía la verdad. Estaba allí por razones del pasado. El robo sólo era una excusa, una coartada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo había salido según el plan, su plan, excepto por un detalle. La noche que entraron había más personas en la casa. Las cosas estaban mal, de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Aquí está este celular", les dijo el Reynaldo. "A mí no me marcan de otro celular que no sea este o se mueren", les amenazó. Gustavo y Ramiro acataron. Les habían adelantado dinero, mucho dinero. La cosa parecía fácil. "Lo suben al carro cuando salga de su práctica, y se lo llevan al hoyo", les habían indicado. No podían hacer muchas preguntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El encargo era un niño de ocho años. El hoyo una casa en las afueras de la ciudad. Ellos eran los terceros en el asunto. La cosa sonó fuerte en los noticiarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Hay gente que no tiene temor de Dios", decía su madre, sentada al frente del televisor. "¡Qué Dios los castigue!", exclamaba y se llevaba la taza de café a la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo hicieron un lunes por la tarde. A la madre la dejaron golpeada en la acera. Al niño lo cubrieron con una toalla y se lo llevaron. Lo tuvieron trece días encerrado. La Toña le daba de comer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¡El chelito no respira!", gritó la Toña. El niño se había desvanecido, había perdido el color. "¡Marcale a Rey!", le dijo el Gustavo. "¡Se nos va a morir!", lloraba la Toña. El chelito se había puesto morado y había dejado de respirar. "No me jodás", le dijo el Reynaldo. El niño estaba muerto al momento de cobrar el rescate. Veintidós días después los agarraron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El asalto lo planearon mucho tiempo atrás. Entraron por la casa de al lado, que estaba vacía. Al vigilante le habían untado las manos con billetes. Fue la Toña la que les había informado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Aló, ¿Ramiro? Soy yo, la Toña".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había pasado tanto tiempo que la voz le sonaba extraña. "Adolfo me dio este número. Tu mamá se está muriendo y quiere verte. Por favor, contestá. Ella te ha perdonado y yo necesito hablar con vos". No contestó. Nunca lo hacía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escapó a Honduras, a San Pedro Sula, a casa de un amigo del Tavo. Luego fue Guatemala, México y Los Angeles. Al país había regresado todos los diciembres desde el ajusticiamiento, pero nadie lo veía. Adolfo, era el único contacto que tenía con su familia. Se encontró con él en Los Angeles, pero le había prohibido decirles dónde estaba y, por seguridad, nunca se lo delató tampoco a él. Sólo le dio un número para efectos de un negocio futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche lloró, como nunca lo había hecho antes, entonces, decidió regresar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(continuará...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1189865439347299937-7895424198806196849?l=letras-minusculas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/feeds/7895424198806196849/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1189865439347299937&amp;postID=7895424198806196849' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/7895424198806196849'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/7895424198806196849'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/2008/09/el-asalto-1-yo-creo-en-dios-ramiro.html' title='El Asalto'/><author><name>dear</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15538629961991051848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-fBIwXotupuM/TkLF9gfXQaI/AAAAAAAACrc/F0NBqnCFLsk/s220/dearavatarjunio.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1189865439347299937.post-2428123447909798586</id><published>2008-09-10T07:49:00.003-06:00</published><updated>2012-01-11T11:11:05.518-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Los Colegas'/><title type='text'>Los Colegas</title><content type='html'>&lt;div style="color: black; font-family: arial; text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(Primera Parte)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Jamás fueron amigos. Ni siquiera se podría decir que fueron compañeros porque, "el compañerismo es otra cosa", según aclaraban.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Eran colegas, simples colegas, a quienes el destino se encargó de unir y condenar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuardo nació desnudo, como todos.  Las ropas del hospital le duraron justo el tiempo que tardó en llegar a casa. Allí le esperaba una cuna grande y una habitación pintada de celeste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debemos aclarar que a él "lo sacaron". El mismo lo acentuaba cada vez que podía. "Yo no nací.  A mí me sacaron".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su padre, un distinguido ginecólogo, había programado que naciera un día domingo, "el día del sol", como él decía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuardo, no saboreó la leche materna. Le hubiera estropeado los "hermosos senos" a su madre, una bella mujer de piel trigueña y de ojos claros, color miel.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Rodrigo nació desnudo, como todos.  Las ropas del hospital le duraron dos semanas, justo el tiempo que tardaron en conseguirle ropas nuevas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A él lo esperaba una caja-cuna, dos hermanas, una tía y una abuela.  El nació "como Dios manda", según decía su madre.  El nunca hablaba de eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su padre, un distinguido desconocido, jamás se presentó a su vida.  La única leche que probó hasta los tres años fue manaba de los senos de su madre, una costurera de ojos zarcos. Senos que ya estaban estropeados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos nacieron el mes de enero del mismo año, según una biografía que se publicó de ambos el día de su muerte, en un periódico local. Ambos murieron el mismo mes, el mismo día y el mismo  año también.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Estuardo estudió, desde pequeño, en la misma institución.  Al terminar sus estudios medios se premió su perseverancia.  Todo estaba listo para iniciar la universidad, tal como su padre lo planeó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rodrigo estudió en cuatro escuelas diferentes hasta el noveno grado.  El Padre Justino lo ingresó al bachillerato, donde éste era el administrador.  "Gracias al Padre Justino logró su cartón de bachiller", decía su madre.  El siempre recordó al Padre Justino con gran cariño.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Fue justo días antes de ingresar al bachillerato cuando se conocieron.  Esa vez fue culpa de la música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ambos les gustaba la música ligera.  Su banda favorita daría un concierto (el único) un viernes por la noche en la capital.  No podían ni debían perderse por ningún motivo el espectáculo.  Ambos estaban preparados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche, Estuardo, se puso la camisa negra de colección que había comprado durante el viaje que hizo con sus padres a Argentina. "Este concierto nunca se dio" , le dijo el vendedor, mientras colocaba la camisa en una bolsa negra.  "Es de colección, sólo se hicieron unas pocas para el staff", le termino diciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rodrigo compró una igual en un local de ropa usadoa donde nadie notó ni estimó el valor de la prenda.  Tenía un pequeño agujero cerca del ruedo que él mismo cubrió con una insignia de la misma banda. Esa noche también la llevaba puesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos gozaron cada instante del concierto. Uno, desde una zona exclusiva, acompañado de algunas amigas.  El otro, sumergido en el mar de espectadores que coreaban sin descanso las canciones.  A uno, lo envolvía la fragancia y seducción de los cuerpo permisibles de sus acompañantes.  Al centro del local, el otro, era atropellado por el sudor y la euforia colectiva de los fanáticos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Se encontrarían dos horas después.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;(Continurá)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1189865439347299937-2428123447909798586?l=letras-minusculas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/feeds/2428123447909798586/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1189865439347299937&amp;postID=2428123447909798586' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/2428123447909798586'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1189865439347299937/posts/default/2428123447909798586'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letras-minusculas.blogspot.com/2008/09/los-colegas-1-jams-fueron-amigos-ni.html' title='Los Colegas'/><author><name>dear</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15538629961991051848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-fBIwXotupuM/TkLF9gfXQaI/AAAAAAAACrc/F0NBqnCFLsk/s220/dearavatarjunio.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
